Hace algunos años estaba jugando una pool, cuando llegue a la mesa donde mis futuros adversarios discutían sobre el desarrollo de la mano que acababan de jugar. Uno reprochaba, de muy buen talante, la audacia de su compañero, y el otro le respondía “Fue un farol”, expresión castiza que los argentinos reemplazamos por “me tiré un lance”.
Tomé debida nota, ya que los jugadores lanceros siempre son peligrosos.

Adolfo D. Madala

Tras dos manos sin alternativas dignas de mención a mi izquierda abrieron de 3, paso, 4nt, paso, 5, paso, 6nt, contrato final. Mi mano era: AJxxx Kxx xxx xx. Como es obvio salí de cualquiera menos de , palo en el que mi compañero tenía Kxx y nos hubiera permitido ganar las cinco primeras bazas, y luego de 7 bazas de , 5 de y el A de entraron en mi vida Alberto de Lucca, Jorge Piña (el farolero) y un espantoso descubrimiento: hay manos en las que 3nt son incumplibles, pero 6 están tendidos, esto se debe a que nadie en su sano juicio sale de contra 6, pero no dudará en hacerlo contra 3.

Haber bebido de esta copa del conocimiento empírico, me costo mas de un sinsabor, aunque también tuve mis triunfos. Por ejemplo esta mano: mi compañero abrió de 3 y yo tenía: KQJ10 KQJ10 Kxx AK. Rematé 6 ST, porque yo sé que pierdo dos Ases, pero los contrarios no, excepto que el mismo defensor tenga los dos, ya que si sale de su único As es absurdo pensar que va a cambiar buscando otro As en la mano del compañero, y algo similar sucedería si sale al palo en que su compañero tiene el As. Por lo tanto 6 ST se cumplirán todas las veces que los ases de los adversarios estén repartidos haciendo 7 bazas de diamante, 2 de trébol y 3 en el mayor que ellos ataquen, es decir una chance del 50%, si bien es cierto inferior al 100% del slam de Piña, pero que no deja de tener su encanto. Dejo expresa constancia de no haber logrado convencer a nadie de la lógica cartesiana de mi razonamiento, descalificado por tirios y troyanos.

Con el tiempo, y ante la creciente dificultad para conseguir alguien con quien jugar, tuve que abandonar el desarrollo de esta interesante vertiente filosófica del remate, pero quedó en mi espíritu la convicción de que existen muchas más manos “tendidas” que las que uno cree, la dificultad está en reconocerlas.

El año pasado jugando uno de los butlers del club con un amigo, llegamos a la última mano de un match. Necesitábamos un score importante para ganar por una ventaja que nos diera alguna chance de salir en los primeros puestos. Luego de 3 Pasos, me encontré con Q109 AKJ10 AJ9x Kx. ¿Qué hacer para buscar algo raro? No se me ocurrió nada mejor que abrir de 2nt, prometiendo 2 o 3 puntos más de los que tengo. Unos instantes mas tarde me encontré jugando 6 frente a Jxxx Qxxx K AJ10x. La salida fue y vi que tenía una posibilidad; inferior, pero posibilidad al fin: hallar la Q de en finesse y no más larga que tercera. Tomé con el K, a mi mano, fallo, repetí la maniobra en los palos rojos, volví a mi mano por el K de y di los últimos dos arrastres, viendo que mi contrincante caía en profunda meditación. Confieso que hasta ese momento había jugado automáticamente, considerando la Q de bien colocada y en el largo apropiado, mi única opción. Pero la pensada me hizo recapacitar y de pronto… se hizo la luz: estaba “tendido” Este era el final:


 
J x
-
-
A J 10
 
K x
-
-
Q x x
     
A x x
-
-
x x
   
Q 10 9
A
-
x
   

Sobre el A de el defensor no tiene escape. Si descarta un chico sigo con finesse de y . Si toma su compañero de A, cae el K y la mano es firme; si se achica, toma con el K y queda puesto en mano y debe volver contra la tenaza del muerto, y si descarta la Q cae…

Otra mano tendida, ¿O usted hubiera salido bajo el K de hacia el abridor de 2nt contra 6 ?