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En este momento percibo una extraña sonrisa en el rostro del carteador, quién juega el 5 de trébol, que debo fallar con el 6, luego de lo cual quedo puesto en mano y estoy obligado a jugar corazón desde mi J7 contra la tenaza dividida de K2 y 84 entregando la baza y el contrato.
-Tuvimos suerte al jugar el slam a palo, en Sin Triunfo sólo se ganan 11 bazas, mientras que 6 corazones están tendidos, gracias a los 5 triunfos en una sola mano- procedió a decir el oponente, cultor seguramente de aquello de que el que ríe último ríe mejor.
-¿Y por qué gracias a los 5 triunfos?- pregunto, un tanto molesto tanto por el resultado cuanto por el comentario.
-Porque si usted hubiera tenido sólo 4 triunfos en la última jugada de trébol tendría una carta inútil para descartar y la baza la ganaría su compañero, luego de lo cual usted inevitablemente haría una baza de triunfo con su J7 sobre el 8 de la mesa, multando el contrato- respondió triunfal el carteador.
Así que a la postre fue mala suerte haber tenido tantos triunfos, y tampoco fue astuto no haber doblado para que no saquen, ¡quién lo hubiera dicho!, me pregunto yo, ¿será por eso que salimos últimos?
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