Durante muchos años me tocó participar en la organización de varios campeonatos sudamericanos en carácter de relator del bridgerama en los primeros años, y el vu-graph posteriormente.

Los horarios de juego, con un match después de cenar, producían largas sesiones nocturnas de análisis de remates y carteos, que más de una vez terminaban con las primeras luces del día.

Adolfo Daniel Madala

Yo solía tomar notas, que he conservado a través de los años. No hace mucho, releyendo algunas de dichas notas, me encontré con dos joyitas de carteo, una de Gabriel Chagas y la otra de Marcelo Castelo Branco.

Dada la antigüedad de las mismas me es imposible saber en que ocasión fueron jugadas, pero ello no afecta la belleza de las jugadas.

Empecemos por Gabriel:


 
K
A K 5 2
Q J 8 3
A K 4 3
 
   
A 10 4 3
4 3
K 9 7 6 2
10 2
   

Por comodidad hemos puesto al carteador en Sur, aunque es público y notorio que Gabriel siempre juega en Norte.

Hecha esta salvedad vamos a las manos. Oeste abrió de 2 débil y tras algunas vueltas de remate Chagas se encontró jugando 6.

La  salida fue un pequeño , tomado con el A por Este, quien volvió tomado en el muerto, Oeste descartó el 2.

A simple vista parece haber 12 bazas: 4 triunfos de la mano, A y K de , de y de , y dos fallos de en el muerto.

Pero al jugar el K Este descartó la Q. Esta jugada, unida al descarte del más pequeño, sugiriendo cantidad impar de cartas hizo entrar en sospechas a Gabriel, ya que la línea propuesta requería adelantar el A, mas ahora existía el peligro de que se lo fallaran.

Así que empezó a buscar alternativas, ya que no podía dar el tercer arrastre dado que necesitaba triunfar dos .

Parecería que si Oeste tenía 7 cartas de y 4 en o , y el jugador acertara en cual, adelantando A, K y fallando la tercera vuelta de ese palo se aislaría la amenaza y Oeste estaría apretado en y el palo elegido.

Sin embargo si usted prueba a hacerlo descubrirá que para llegar a la posición de aprieto deberá adelantar también el A y K del otro palo, y cuando juegue su último triunfo como carta oprimente ya no quedará comunicación con el muerto y Oeste se limitará a cuidar el . ¿Entonces no hay aprieto?. ¿Habrá que jugar el A y cerrar los ojos?.

Vean lo que encontró Gabriel.

Estando en el muerto con el K jugó A y K de y falló la tercera vuelta en su mano, Oeste descarta un en el tercer , y jugó fallado con el J, Este descarta un .

Ahora se confirma que Oeste tenía originariamente 7 , 2 , 1 y por consiguiente 3 . Chagas  jugó ahora A, K y chico fallado, llegando a este final:


 
-
5
Q
4
 
J 9 8
-
-
-
     
-
Q
10
Q
   
A 10
-
K
-
   

Ahora 10 fallado en el muerto con la Q y Este está apretado en tres palos. Si descarta una de sus damas afirma la carta restante del muerto, debe entonces desprenderse de su 10 subfallando.

El K y el A producen las dos últimas bazas.

Honor a Gabriel y ahora el turno de Marcelo.

En todos los años que hace que lo conozco siempre me impresionó la sencillez de sus análisis, convirtiendo lo que parece un acertijo en algo claro como el agua.

Observen este carteo:


 
Q 7 3
A K 10 8 5
7
K J 3 2
 
   
A 5
Q J 9 4 2
A 9 3
A 9 8
   

Sentado en Sur Marcelo juega 6 con salida K¨.

Un buen jugador razonaría de este modo: juego A y chico hacia la Q. Si el K está a mi izquierda la Q se afirma para descartar un de la mano, si el K está a la derecha queda la chance de encontrar colocada la Q de , en resumen 75%.

Un experto diría: saco los triunfos, elimino los y juego K, A y chico hacia el J. Sólo pierdo contra la Q10xx a la derecha, ya que en todos los otros casos el J se establecerá para descartar el perdedor de la mano, alrededor del 80% de chance.

¿Suficiente?. No para un superexperto como Marcelo.

Luego de constatar que los triunfos están 2-1 (si estuvieran 3-0 se debería optar por la segunda línea) se eliminan los y se juega 2 hacia el 8, encerrando a Oeste que obligatoriamente debe volver .

De esta forma se combinan las posibilidades en los dos palos negros. Ahora la mano se gana si el 10 está en Este, o si el K está en Oeste, o si la Q§ está segunda o en finesse, algo más del 90%.

En la vida  real Este tenía Q10xx de y Oeste el K, así que el 8 ganó la baza, cumpliendo este contrato que en las otras mesas fue frustrado cada vez que se jugó con “solamente” el 80% de posibilidades.